Pelotude

Ella lo ama. Sabe que lo ama con locura, pero no sabe si él la ama de la misma forma.

La confunde. En las mañanas es cariñoso y pasional, pero en las noches, cuando vuelve de trabajar, es arisco y malhumorado. Ella no sabe qué pasa durante esas horas que hacen que su actitud dé tremendo vuelco. Lo observa de cerca mientras se quita la ropa del trabajo y nota que su expresión seria no cambia en lo más mínimo, así que ella piensa que quizá algo malo ocurrió mientras estaba fuera. Se lo pregunta. De sus labios sale un: "¿cómo te fue en el trabajo?" y él responde con un insípido "bien" y se encoge de hombros. Silencio. «Bueno, eso podría haber ido mejor», piensa, pero no dice nada y sigue observándolo.

No entiende qué pasa y él no va a decirle. Es cuando lo ve interactuar con sus gatos que comienza a entender. Es tan dulce, tan hermoso y gracioso con ellos. Con ella no. Entonces la cosa no es con el mundo entero, sino con ella sola. Él no quiere estar con ella (al menos no en ese momento). Ella trata de ser comprensiva y se da la vuelta, le da espacio para que él decida cuándo la quiere tener cerca, pero la pelotuda sufre. Lo extraña tanto aunque está a pocos pasos de distancia. Está sola y alejada de todos los que la quieren. Cada tarde es de pena y lágrimas porque está sola y ya no lo soporta.

Desde el mediodía hasta la medianoche se sienta en su cama a ver las horas pasar, a veces se vuelve tedioso y trata de conciliar sueño para que el tiempo corra más rápido sin notarlo. A la noche por fin sale el sol y una sonrisa surca su rostro cuando escucha el ruido de la reja abrirse y sabe que él ya llegó. Se levanta de la cama de un salto para ir a abrazarlo y besarlo entero pero él no la deja. Le dice que se quiere lavar las manos y el rostro primero. Ella entiende y espera, ya menos efusiva, sintiéndose quizá hasta regañada. Cuando por fin la besa, lo hace con aburrimiento y enseguida pasa a otra cosa. A ella se le cae el alma al suelo. Ella lo ama. Lo ama con locura y le duele no saber si él la ama de la misma forma.

Él le dice que la ama y eso es suficiente para ella hasta que ya no lo es más. ¿Por qué, si la ama, la destrata de esa manera? ¿Por qué no devolverle el cariño que ella le da? ¿Por qué ignorarla o contestarle mal si ella no es la causante de sus males, sino quien trata de aligerar el peso de sus hombros y alegrarle la noche, aunque sea un poco?

Ella está nerviosa y cansada. Su mente está agotada. Ya no puede seguir intentando adivinar lo que a él le pasa. Necesita que se lo explique, que le hable, que confíe en ella. Y se lo pide. Le dice algo como: "Yo no puedo saber qué pensás si no me contás, necesito que me hables" y él finge entender, pero poco hace para mitigar su dolor. Sigue contestando con verdades a medias y evasivas. Ella quiere saber si hace algo que le molesta para poder cambiarlo... pero si se lo pregunta, no le contesta. No tiene sentido insistir.

Con el correr de los días ella aprende a acomodarse a las actitudes de él. Ya no la llena de alegría escuchar el ruido de la reja abrirse ni va atolondrada a recibirlo, ni siquiera le grita un "hola" desde donde está. Se queda quieta, callada, con los ojos en el celular, esperando a que él le dirija la palabra. Cuando la saluda, ella se permite devolverle el gesto, pero ya no le pregunta cómo le fue en el trabajo porque sabe que él no va a compartirle nada sobre su día. No le habla a menos que él le hable y no está con él a menos que él se lo pida. No es por venganza ni resentimiento, es por cansancio. Ya está harta, pero todavía lo ama. Lo ama con locura aunque el corazón se le encoge en el pecho cada vez que cae la noche y se acerca la hora de que él vuelva a casa.

Los días se vuelven difíciles. Él le contesta mal sin motivo y ella hace oídos sordos, suspira, se agarra la cabeza y se pregunta cuánto tiempo más va a poder soportarlo. A veces se siente tan mal que no cree poder dormir con él esa noche, pero cuando se levanta de la cama él le pide que no se vaya y la abraza con todo el amor que a ella le hace falta. Y ella se queda. Qué pelotuda que es. A veces simplemente espera a que él se quede dormido y llora. Llora en silencio y se llora la vida, y él no lo sabe. Nunca se entera. No sé ni si le importa enterarse.

Ella lo ama. No sabe por qué, pero lo ama. No sabe hasta cuándo, pero quiere amarlo para siempre. Es una pelotuda enamorada, y él un pelotudo que, a pesar de amarla tanto, no deja de lastimarla.

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