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Mostrando las entradas de 2020

Instrucciones para bostezar

Olvidando los motivos, atengámonos a la forma correcta de bostezar, entendiendo por esto un bostezo que no imite bochornosamente los llamados de apareamiento aviar pero sin llegar tampoco a ser una simple exhalación. El bostezo ordinario consiste en una expansión incontrolada del rostro y un sonido gracioso que varía según la persona, y va acompañado en algunas ocasiones con lágrimas (no confundir con lágrimas de tristeza. Véase “Manual de instrucciones para llorar” ) . Lo primero que hay que hacer es distinguir el bostezo de un suspiro o de un eructo; los tres tienen su origen en el pecho, pero sus síntomas son muy diferentes. El suspiro se siente como una tensión en todos los músculos que se relaja lentamente en un momento repentino, y el eructo es más bien una pelota de aire que se balancea en la tráquea hasta salir de la boca con una explosión. El bostezo, en cambio, se siente como cosquillas. Para bostezar, dirija su atención hacia alguien o algo más, y si esto le resulta impo...

Si pudiera respirar bajo el agua

¿Pensaste alguna vez en cómo sería poder respirar bajo el agua? Yo sí. Casi diariamente, a decir verdad. Pienso e imagino el fondo de una pileta. Si pudiera respirar bajo el agua, me pasaría horas enteras ahí abajo. Estudiaría los rayos del sol que se quiebran y pierden en lo hondo, adoraría el manto plateado que la luna arroja sobre su superficie, y sentiría en mi piel las vibraciones que el caer de la lluvia producen en el agua. Pienso e imagino la vegetación de un lago. Si pudiera respirar bajo el agua, me escondería entre las rocas, verdes y resbalosas por el musgo, y me encargaría alegremente de desenredar cada alga que acabara enmarañada en mis cabellos. Pienso e imagino la fauna del océano. Si pudiera respirar bajo el agua, tomaría mis cosas y abandonaría sin más la vida en la superficie para irme de mochilera por el Pacífico. Jugaría con delfines, contemplaría los tiburones, observaría hipnotizada a los bancos de coloridos peces que cruce en mi camino, y aprendería sobre ...

Pelotude

Ella lo ama. Sabe que lo ama con locura, pero no sabe si él la ama de la misma forma. La confunde. En las mañanas es cariñoso y pasional, pero en las noches, cuando vuelve de trabajar, es arisco y malhumorado. Ella no sabe qué pasa durante esas horas que hacen que su actitud dé tremendo vuelco. Lo observa de cerca mientras se quita la ropa del trabajo y nota que su expresión seria no cambia en lo más mínimo, así que ella piensa que quizá algo malo ocurrió mientras estaba fuera. Se lo pregunta. De sus labios sale un: "¿cómo te fue en el trabajo?" y él responde con un insípido "bien" y se encoge de hombros. Silencio. «Bueno, eso podría haber ido mejor» , piensa, pero no dice nada y sigue observándolo. No entiende qué pasa y él no va a decirle. Es cuando lo ve interactuar con sus gatos que comienza a entender. Es tan dulce, tan hermoso y gracioso con ellos. Con ella no. Entonces la cosa no es con el mundo entero, sino con ella sola. Él no quiere estar con ella (al ...

Difícil ser mujer

—Mi amor, qué linda que sos  —me dice en la calle un hombre que no conozco. Tengo 16 años, él fácilmente puede pasar de los 40. Lo ignoro y sigo mi camino, incómoda. Quizá hasta me doy vuelta para ver que no me siga. Pienso que por eso odio usar la pollera del uniforme escolar, aunque sé perfectamente que las baboseadas diarias no se limitan a su uso. Hay algo que los hombres disfrutan de insinuársele a adolescentes. ¿Será la tentación por la carne joven, un fruto prohibido? ¿Será la perversión de buscar "iniciar" a una virgen y perturbar su inocencia? No lo sé. Para mí es más bien el hecho de que las adolescentes no dicen nada. No se dan vuelta ni te empiezan a cagar a puteadas como hacen las mayores, las que ya vivieron esto tantas veces que se pudrieron y no dejan pasar ni una más. Lo único que hacen las más chicas es mirar al piso y caminar más rápido. Se la bancan. Te dejan decirles obscenidades porque creen que no hay nada que puedan hacer. Está normalizado, tanto e...

Oda al profesional frustrado

A veces es difícil admitir que te cuesta hacer una de las cosas que más disfrutás. A mí, por ejemplo, me cuesta escribir. Bueno, no escribir per se , sé escribir y de hecho creo que lo hago muy bien. Lo que me cuesta es inspirarme. A veces muero de ganas de sentarme frente a la computadora y tipear frenéticamente, pero ¿cómo puede una escribir si su cerebro está en blanco? Me pasa más veces de las que me gustaría admitir. No me apena que sepan que me cuesta encontrar inspiraciones, lo que me apena es seguir presentándome como una escritora por hobby a pesar de no poder escribir nada que no sea para entregar en la facultad. Y, sin embargo, lo sigo haciendo. Porque es difícil admitir que no puedo hacer algo que disfruto tanto. Y la verdad es que lo mío no es tan grave. Si quiero puedo sentarme a escribir sobre cualquier cosa para satisfacer mi necesidad de plasmar ideas en un lienzo en blanco, incluso si esas ideas son inconcisas y aburridas. ¿Pero cómo hace una persona que ama, diga...

Breve introducción a mi persona

Me llamo Érica. Mi nombre se escribe con C aunque todo el mundo lo escribe con K, incluso si lo vieron bien escrito antes porque, al parecer, a nadie le importa cómo se escribe mi nombre. Cumplo años cada 8 de septiembre, me gusta el color verde y leer en voz alta. De chica soñaba con tener un refugio de animales, de grande me di cuenta de que no cuento con los medios para mantener más de dos mascotas a la vez y descarté la idea. El trabajo de mis sueños es y será siempre actuar, pero poco hice para perseguir ese futuro así que me contento con el segundo trabajo en mi lista de "Cosas que me gustaría hacer cuando sea grande", y ese es enseñar. Soy futura docente de lengua y literatura, amo mi carrera y estoy ansiosa por poder ejercerla. Tengo muchos hobbies aunque tiempo para hacer ninguno porque, en cuanto consigo un lugarcito libre, lo gasto viendo series o películas abrazada a mi novio y compañero.  Me gusta bailar aunque me da vergüenza que me vean, me gusta cantar aun...